Con Jesús cada instante es tiempo de gracia: sanación y de salvación

Proclamación del Santo Evangelio según Lucas 1, 1-4; 4, 14-21

En aquel tiempo, Jesús volvió a Galilea con la fuerza del Espíritu; y su fama se extendió por toda la comarca. Enseñaba en las sinagogas y todos lo alababan.

Fue a Nazaret, donde se había criado, entró en la sinagoga, como era su costumbre los sábados, y se puso en pie para hacer la lectura. Le entregaron el libro del profeta Isaías y, desenrollándolo, encontró el pasaje donde estaba escrito: “El Espíritu del Señor está sobre mí, porque él me ha ungido.

Me ha enviado para anunciar el Evangelio a los pobres, para anunciar a los cautivos la libertad, y a los ciegos la vista.

Para dar libertad a los oprimidos; para anunciar el año de gracia del Señor.”

Y, enrollando el libro, lo devolvió al que le ayudaba y se sentó. Toda la sinagoga tenía los ojos fijos en él. Y él se puso a decirles: “Hoy se cumple esta Escritura que acabáis de oír.”

Palabra del Señor.

jesus-predicandoLa Torah en sus libros del Éxodo (23, 10-11), Levítico (25, 1-7;18-20) y Deuteronomio (15, 1-6) establece cada siete años el año sabático en que la tierra debe reposar. Asimismo el libro del Levítico (25, 8-17; 23-28) establece, cada cincuenta años, un año santo de liberación para las propiedades y para los hombres que por la esclavitud hubieran perdido su libertad, proporcionando una motivación verdaderamente teológica: el único dueño de la tierra y de las personas es Dios.

Jesús el verdadero jubileo de Dios

Según la narración de Lucas, en la sinagoga de Nazaret, Jesús expone su programa de evangelización citando el texto de Isaías 61: “El Espíritu del Señor sobre mí, porque me ha ungido para anunciar a los pobres la Buena Nueva, me ha enviado a proclamar la liberación a los cautivos y la vista a los ciegos, para dar libertad a los oprimidos y proclamar un año de gracia del Señor” (Lc 4, 18-19).

Así, pues, a partir de Cristo, todos los años son “años de gracia”. “Cristo es el Señor del tiempo, su principio y su cumplimiento; cada año, cada día y cada momento son abarcados por su Encarnación y Resurrección”. Con Jesucristo ha llegado el tiempo deseado, el día de la salvación, la plenitud de los tiempos

Jesús empieza su predicación proclamando un Jubileo “Un año de gracia del Señor”. Jesús es en verdad el “año de gracia” que Dios ha preparado para la humanidad. El primer signo del evangelio de Lucas es la presentación del programa de Jesús:

El Espíritu del Señor está sobre mí…

Me ha ungido para dar buenas nuevas a los pobres

Jesús vino a un pueblo necesitado y pobre, a un pueblo rodeado de calamidades y problemas. La gente estaba desanimada, decepcionada y buscaba desesperada una salida, alguien que les alimentara su esperanza. Jesús es la esperanza para el pueblo y para la humanidad.

Al escuchar este Evangelio tal vez  estés  desesperado, enfermo, abatido, cargado de pecado, de remordimientos y  de amargas decepciones. La Buena noticia para ti  es que el Mesías  murió por tus pecados, Dios te ama de tal manera que dio a su hijo unigénito para que todo aquel que en el cree no se pierda más tenga vida eterna.

 A pregonar libertad a los cautivos.

La cautividad, es la servidumbre espiritual de los hombres bajo el pecado y de Satanás. Reconozcamos que solamente el poder del Espíritu Santo nos puede liberar de nuestra condición de cautivos. Dejemos que Dios llene nuestras vidas de su poder santificador, que él nos lleve de gracia en gracia y de poder en poder.

y vista a los ciegos.

Jesús tuvo compasión y sanaba a los enfermos de dolencias físicas, su ministerio más importante fue la sanidad de los enfermos espirituales. Él sigue ofreciendo sanación a los enfermos espirituales hoy en día. Los milagros de Jesús confirmaron su autoridad y su mensaje.

Cuando el evangelio de Cristo mora en nosotros, somos personas con visión espiritual.

A poner en libertad a los oprimidos.

Vivimos en un mundo de opresión. Vivimos rodeados de racismo, barreras sociales, la explotación de obreros indocumentados, persecución de extranjeros indocumentados. Corrupción política, dictaduras en los países del tercer mundo, hambre, revoluciones, guerras, terrorismo. En Cristo hay esperanza para todos los oprimidos.

a predicar el año de gracia del Señor.

En el Año agradable del Señor ya no hay muerte, ya no hay dolor, ya no hay tristeza, solo hay gozo y felicidad. Ya no hay tinieblas, solamente el brillo de la gloria de Cristo. Nada mas doloroso ver a un ciego espiritual que no pueda ver los caminos de Dios, un cojo espiritual que no pueda andar por los caminos de Dios, un sordo espiritual que no pueda oír la voz de Dios, un mudo espiritual que no pueda proclamar su fe en Dios, pero nada más hermoso ver a Jesús tomar todas estas realidades y ser medicina para cada mal.

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